Adaptar la vivienda para una persona mayor: las obras que importan, el orden correcto y las ayudas de dependencia en Baleares

Por Juan · Director técnico de Vist i Fet Serveis, S.L. · Empresa de reformas en Palma desde 1998 · Lectura: ~16 min.

Llevo veinticinco años entrando en casas de personas mayores en Mallorca, y os voy a confesar algo que me costó tiempo aprender: en estas visitas, el presupuesto es lo de menos. Lo difícil no es calcular lo que cuesta una ducha. Lo difícil es esa conversación a tres bandas —la persona mayor, los hijos y yo— donde cada uno teme una cosa distinta. Los hijos temen la caída. La persona mayor teme otra cosa, y casi nunca la dice en voz alta: teme que le cambien su casa, que la traten como a una enferma, que las obras sean la primera pieza del dominó que acaba en la residencia.

Por eso este artículo no empieza por los precios. Empieza por deshacer el malentendido que bloquea la mitad de estas obras antes de empezar. Y luego sí: os cuento qué obras importan de verdad —porque no todas importan igual—, en qué orden hacerlas cuando el dinero no da para todo a la vez, cuánto cuestan en Mallorca, y qué ayudas existen en Balears, que son más de las que la gente cree y se pierden más veces de las que deberían por pedirlas tarde o después de empezar la obra.

Si habéis llegado aquí después de un susto —una caída, un ingreso, ese aviso que cambia la mirada—, tranquilos: estáis a tiempo. La mayoría de mis clientes llegan igual.

Respuesta directa

¿Por dónde se empieza a adaptar la casa de una persona mayor? Por el baño: quitar la bañera y poner una ducha a ras de suelo con suelo antideslizante y barras bien ancladas es la obra que más caídas graves evita. Cuesta entre 3.500 € y 6.500 € y se hace en dos a cuatro días. Lo segundo, el camino de cada noche: el trayecto dormitorio-baño sin escalones, sin alfombras y con luz que se enciende sola. Lo tercero depende de la persona, no del catálogo. Y antes de mover un ladrillo: preguntar por las ayudas de dependencia y accesibilidad en servicios sociales, IMAS e IBAVI, porque se piden antes de empezar la obra, no después.

Primero, deshagamos el malentendido: adaptar no es medicalizar

Cuando digo "adaptar el baño", mucha gente todavía imagina lo mismo: azulejos blancos de ambulatorio, barras cromadas de hospital, un asiento de plástico ortopédico. Esa imagen tiene veinte años y hoy es sencillamente falsa. Y lo digo con cierta vehemencia porque esa imagen es la que hace que tantas personas mayores digan que no.

Mirad lo que ponemos hoy en una adaptación: una ducha a ras de suelo con plato de textura pizarra —lo mismo que pide cualquier pareja de treinta y cinco años en su reforma—, una barra de apoyo en negro mate que cualquiera tomaría por un toallero de diseño, un suelo antideslizante que no se distingue del porcelánico de cualquier baño moderno, y unas luces bajas en el pasillo que se encienden solas al pasar y que en las revistas de decoración llaman "iluminación de cortesía". Nada de eso grita "aquí vive alguien frágil". Todo eso dice "aquí ha habido una reforma con buen gusto".

Os cuento esto primero porque cambia las conversaciones. Cuando la persona mayor ve fotos de baños adaptados de verdad —de los de ahora, no de los del imaginario—, la resistencia baja muchísimo. La obra deja de ser un símbolo de decadencia y pasa a ser lo que es: una mejora de la casa que además la hace segura.

"Mi frase de cabecera en estas visitas: no venimos a preparar la casa para la vejez, venimos a quitarle las trampas que tiene puestas. Porque eso son: trampas. La bañera con el borde alto, la alfombra del pasillo, el escalón de la cocina. Trampas que llevan ahí cuarenta años y que a los cuarenta no hacían nada y a los ochenta hacen mucho."

— Juan, director técnico de Vist i Fet Serveis, S.L.

Técnico de Vist i Fet conversando con una señora mayor y su hija durante la visita técnica para adaptar la vivienda en Palma, mirando juntos fotos de baños adaptados

Dónde están las trampas de verdad (y dónde no)

Cuando una familia me pide adaptar la casa, lo primero que hago no es sacar el metro: es preguntar por las rutinas. ¿A qué hora se levanta? ¿Cuántas veces va al baño de noche? ¿Cocina cada día? ¿Usa la terraza? Porque el riesgo no está en la casa en abstracto: está en el cruce entre la casa y la vida concreta de esa persona. Dicho esto, hay un mapa que se repite en casi todas las viviendas, y conviene conocerlo:

El baño gana por goleada. Superficie mojada, movimientos de equilibrio, espacio pequeño donde no hay dónde agarrarse si algo falla. Y dentro del baño, la reina de las trampas: la bañera. Pasar la pierna por encima de un borde de sesenta centímetros, sobre mojado, a la pata coja, es una prueba de equilibrio que ni los jóvenes hacen bien; se la exigimos a diario justo a quien peor la puede hacer.

El segundo puesto es un trayecto, no una habitación: el camino del dormitorio al baño a las cuatro de la madrugada. Medio dormido, sin luz, quizá con prisa. Ahí una alfombra con la esquina doblada, un umbral de dos centímetros o un interruptor que queda lejos hacen más daño que cualquier otra cosa de la casa.

Los escalones sueltos. No las escaleras enteras —esas se respetan, porque se ven—, sino el escalón único entre dos estancias, tan típico de las casas de pueblo mallorquinas y de tantos pisos antiguos de Palma. Un escalón solo se olvida. Una escalera, no.

Y las alturas: todo lo que obliga a subirse a una banqueta. El altillo de la cocina donde viven las cazuelas buenas, la persiana que se atasca y hay que empujar desde la silla. Cada banqueta usada a diario es una caída en lista de espera.

¿Y dónde no están las trampas? En casi todo lo que las reformas genéricas venden: la cocina entera nueva, el suelo bonito de todo el piso, el armario a medida. Puede que apetezcan —y bienvenidas sean si el presupuesto sobra—, pero no confundamos reforma con adaptación. La adaptación va donde va el riesgo. Lo demás es decoración.

La primera obra, siempre: fuera la bañera

Si el presupuesto solo da para una cosa, no hay debate: se cambia la bañera por una ducha a ras de suelo. Es la obra que más caídas graves evita, la más rápida (dos a cuatro días) y, os lo digo por experiencia, la que más agradecimientos nos trae después. Ahora bien: "cambiar la bañera por ducha" se puede hacer bien o se puede hacer de folleto. La diferencia está en los detalles, y los detalles son estos:

  1. A ras de suelo significa a ras de suelo. Ni el bordillo de tres centímetros del plato barato ni el escaloncito "que casi no se nota". Cero. El pie que arrastra un poco —y con los años todos los pies arrastran un poco— tropieza con lo que casi no se nota.
  2. El plato, antideslizante de verdad: clase 3 de resbaladicidad, que es lo que el Código Técnico pide para zonas húmedas descalzas. Los platos de resina con textura pizarra lo cumplen y encima son los más bonitos del mercado. Aquí la seguridad y la estética empujan en la misma dirección, aprovechémoslo.
  3. Grifería termostática. Con los años, la piel avisa más tarde de que el agua quema. El termostático limita la temperatura y, de paso, evita el baile de ajustar grifos con las manos mojadas y el equilibrio justo.
  4. Las barras, ancladas a algo que aguante. Una barra de apoyo atornillada a un alicatado hueco es peor que no poner nada, porque invita a confiar en ella. Nosotros abrimos, ponemos refuerzo firme y luego la barra. Y de paso os doy el truco que recomiendo a todo el que reforma un baño pasados los sesenta, lo pida o no: dejar refuerzos ocultos tras el alicatado en los puntos estratégicos. Cuestan unos 180 € y convierten cualquier necesidad futura en una instalación de una hora en vez de una obra.
  5. El asiento, sin complejos. Abatible, sólido, a la altura de esa persona. Ducharse sentado no es rendirse: es ducharse tranquilo todos los días en vez de ducharse con miedo un día sí y otro no.
  6. Y un detalle que casi nadie piensa y que puede salvar una vida: la puerta del baño, corredera o abriendo hacia fuera. Si alguien se cae dentro de un baño pequeño con la puerta abriendo hacia dentro, su propio cuerpo bloquea el rescate. Es un cambio pequeño en la obra y enorme el día que hace falta.

Tenemos el detalle completo de esta obra, con sus partidas y precios, en la guía de cambiar la bañera por ducha en Palma. Y si el baño es de los pequeños de Palma —que son legión—, la guía de baños pequeños: cómo ganar espacio os ayudará a que la adaptación además lo agrande visualmente.

La segunda: el camino de cada noche

Esta es la partida más barata de todas y la que más me gusta explicar, porque nadie la pide y todo el mundo la agradece. No es una habitación: es el trayecto que la persona hace medio dormida cada noche, del dormitorio al baño y vuelta. Asegurar ese camino cuesta poco y rinde muchísimo:

  1. Luz que se enciende sola. Balizas LED con sensor de movimiento a la altura del zócalo, que marcan el camino sin deslumbrar y sin buscar interruptores a tientas. Es tecnología de veinte euros la pieza que resuelve el momento de más riesgo del día. Si solo pudiera recomendar una cosa de todo este artículo, sería esta.
  2. Suelo despejado. Las alfombras del recorrido, fuera o fijadas con base antideslizante en todo el perímetro. Ya sé que la de la abuela lleva ahí toda la vida; por eso mismo nadie la ve ya, y por eso mismo es peligrosa. Esta conversación la he tenido cien veces y se gana con cariño, no con normativa.
  3. Umbrales y escalones, a cero. Los umbrales de puerta se enrasan; el escalón suelto entre estancias se iguala con recrecido o, si no se puede, con una rampa suave de obra. Si además el suelo del recorrido está viejo o resbala, es el momento de aprovechar: en pavimentos en Mallorca tenéis las opciones antideslizantes actuales, que ya no parecen de piscina municipal.
  4. Pasamanos donde hay peldaños, a los dos lados, continuo y firme. Y manillas de palanca en lugar de pomos: la artrosis y el pomo redondo se llevan fatal.
El paquete completo del camino nocturno —balizas, dos o tres umbrales enrasados, manillas, fijar o retirar alfombras, algún pasamanos— se mueve entre 1.200 € y 3.500 € según la casa. Después del baño, es el dinero mejor gastado de toda la adaptación. Y buena parte se puede hacer en una sola visita de nuestro equipo de reparaciones rápidas en el hogar, sin montar una obra.

Lo demás, según la persona: cocina, dormitorio y la calle

A partir de aquí las recetas universales se acaban y empieza el traje a medida. Tres frentes, y en cada uno la pregunta correcta:

La cocina: ¿cocina cada día? Si sí, tres cosas por delante de cualquier otra: inducción en lugar de gas (fuera la llama abierta, y los modelos actuales se apagan solos ante un olvido), lo de uso diario entre la cadera y los ojos (que las cazuelas de cada día no vivan en el altillo), y un palmo de encimera libre junto a los fuegos para apoyar sin pasear cazuelas calientes. Fijaos que nada de esto es "cocina nueva": es reorganizar y cambiar la placa. Si la cocina además está para reformar, se reforma; pero la adaptación funcional se consigue con mucho menos.

El dormitorio: ¿se levanta bien de la cama? La altura correcta de cama (a veces se arregla con otro somier, sin obra ninguna), luz e interruptor al alcance de la mano desde la almohada, camino despejado hasta la puerta y el armario con la barra a altura humana. Poco más hace falta, y todo es barato.

La calle: ¿puede salir sola? De nada sirve la casa perfecta si los cuatro escalones del portal la convierten en una jaula amable. Cuando la barrera está en elementos comunes —el portal, la escalera del edificio— la obra ya no depende solo de vosotros: pasa por la comunidad de propietarios. La buena noticia es que la ley de propiedad horizontal protege de forma reforzada las obras de accesibilidad que piden los mayores de setenta años y las personas con discapacidad; la comunidad tiene obligaciones concretas y no puede simplemente mirar hacia otro lado. Cómo se plantea, se vota y se ejecuta una obra en zonas comunes sin acabar a gritos en la junta lo contamos en la guía de reformas en comunidades de vecinos en Mallorca. Mi consejo de veterano: en estos casos, el administrador de fincas primero, el presupuesto de la rampa después.


Balizas LED con sensor de movimiento iluminando el camino nocturno del pasillo entre el dormitorio y el baño en la vivienda de una persona mayor en Mallorca

Cuánto cuesta cada cosa en Mallorca

Intervención Coste orientativo Duración
Cambio de bañera por ducha a ras de suelo (plato antideslizante, mampara, termostática, barras) 3.500 – 6.500 € 2 – 4 días
Baño adaptado completo (lo anterior + inodoro confort + suelo antideslizante + puerta corredera o hacia fuera) 6.000 – 12.000 € 5 – 10 días
Paquete del camino nocturno (balizas, umbrales, manillas, alfombras, pasamanos) 1.200 – 3.500 € 2 – 4 días
Eliminar un escalón interior (igualado o rampa de obra) 600 – 2.500 € por punto 1 – 3 días
Cocina funcional (inducción, reorganización de almacenaje, ajustes) 1.500 – 5.000 € 2 – 5 días
Ampliar una puerta (paso de andador o silla) 900 – 2.200 € por puerta 2 – 3 días
Silla salvaescaleras en escalera interior (suministro e instalación) 4.000 – 9.000 € 1 – 2 días
Adaptación integral tipo (baño completo + camino nocturno + cocina funcional) 9.000 – 20.000 € 2 – 4 semanas

Precios orientativos IVA no incluido para Mallorca, antes de aplicar las ayudas que puedan corresponder. Cada casa y cada persona son distintas: el presupuesto de verdad sale de la visita, no de la tabla.

Las ayudas en Balears: tres puertas y una regla de oro

Aquí es donde más dinero se deja la gente sobre la mesa, casi siempre por dos motivos: no saber que las ayudas existen, o pedirlas cuando la obra ya está empezada. Así que antes de los detalles, la regla de oro, subrayada: las ayudas se piden antes de empezar la obra. Empezar y pedir después es la manera más segura de perderlas.

Dicho esto, hay tres puertas, y se pueden tocar las tres a la vez:

Puerta 1: la dependencia (servicios sociales → IMAS)

Si la persona necesita ayuda para las actividades básicas del día a día, el camino empieza en los servicios sociales de su ayuntamiento, que abren el expediente de reconocimiento de la dependencia. En Mallorca, la valoración la hace el IMAS (Institut Mallorquí d'Afers Socials): un equipo visita a la persona en su casa y dictamina un grado. Ese grado es la llave del catálogo de prestaciones del sistema, pensado precisamente para que la persona pueda seguir viviendo en su casa —que es, no lo olvidemos, lo que casi todas quieren.

Dos consejos de quien ha visto muchos de estos expedientes desde el lado de la obra: empezad el trámite ya, aunque la necesidad todavía parezca lejana, porque los plazos de valoración no son cortos y el reconocimiento no llega retroactivo al día del susto; y hablad con la trabajadora social del municipio de qué apoyos concretos del catálogo encajan con vuestro caso, porque el sistema contempla cuestiones relacionadas con la adaptación del entorno y las ayudas técnicas que mucha gente desconoce.

Puerta 2: las ayudas de accesibilidad a la vivienda (IBAVI y ayuntamientos)

En paralelo —y sin necesidad de grado de dependencia en muchos casos— el IBAVI y la Conselleria de vivienda publican periódicamente convocatorias de ayudas a la rehabilitación y la accesibilidad, que suelen incluir líneas para exactamente lo que cuenta este artículo: adaptación de baños, supresión de barreras, elementos de apoyo. Algunos ayuntamientos de Mallorca añaden sus propias líneas municipales. Y para las obras en elementos comunes del edificio —la rampa del portal, el salvaescaleras comunitario—, las convocatorias de rehabilitación edificatoria las tratan habitualmente bien.

Puerta 3: la fiscal

Cuando hay discapacidad reconocida, las obras de adaptación de la vivienda habitual tienen habitualmente un tratamiento fiscal favorable: IVA reducido en las obras que cumplen los requisitos legales y, según el ejercicio, deducciones autonómicas. Los requisitos son puntillosos —certificados, grados, límites—, así que aquí mi consejo es aburrido pero firme: asesor fiscal antes de facturar, no después.

Y ahora la letra honesta: las convocatorias cambian —cuantías, requisitos, plazos, hasta la existencia misma de cada línea—, así que este capítulo os dibuja el mapa de las puertas, no las condiciones de hoy. Antes de decidir nada con números, verificad lo vigente en tres ventanillas: servicios sociales del ayuntamiento, IMAS e IBAVI. Nosotros no tramitamos las ayudas —no es nuestro oficio y no os voy a vender que sí—, pero preparamos los presupuestos y la documentación técnica con el desglose exacto que las convocatorias piden, que es la parte del papeleo que sí nos toca. Y si aun con ayudas los números aprietan, en la guía sobre cómo financiar la reforma de tu hogar están las demás opciones sobre la mesa.

Cuatro casas, cuatro historias

El hombre que volvió del hospital antes de que la casa estuviera lista

Nos llamó una familia de Palma con el padre ingresado por fractura de cadera y el alta prevista en tres semanas. La casa: bañera, pasillo largo con alfombra, y el dormitorio en el extremo opuesto al baño. Tres semanas dan para lo esencial si se ordena bien: hicimos el baño la primera semana (ducha a ras de suelo, barras, asiento), el camino nocturno la segunda (balizas, alfombra fuera, manillas) y dejamos la cocina para después del alta, con él ya en casa opinando. Coste de la fase urgente: 7.900 €.

Lo que aprendimos todos: la adaptación contra reloj se puede hacer, pero se hace peor y sin ayudas —no dio tiempo a pedirlas antes de empezar—. La familia lo dijo con sus palabras: "esto lo teníamos que haber hecho hace dos años, cuando él decía que no hacía falta". Casi siempre es así.

La señora que solo aceptó las lucecitas

Una vecina de Santa Catalina, ochenta y tres años, espléndida y con las ideas clarísimas: "en mi casa no se toca nada". La hija nos pidió que al menos lo intentáramos. En la visita no vendí ninguna obra: le propuse solo las balizas del pasillo, "unas luces que se encienden solas por la noche, señora, para no ir a tientas". Aceptó eso. Cuatro meses después nos llamó ella misma: que si aquello del plato de ducha que no parece de hospital podíamos enseñárselo. Hoy tiene el baño hecho, eligió ella el color del plato, y presume de él con las amigas.

La lección me la sé de memoria porque se repite: no se empieza por el plan completo, se empieza por la primera victoria pequeña. La confianza hace el resto.

El matrimonio de Inca y la casa de dos plantas

Casa de pueblo, dormitorio arriba, todo lo demás abajo, y una escalera que cada año pesaba más. Sobre el papel, la solución era el salvaescaleras. Sentados en su cocina, la solución buena resultó otra: bajar el dormitorio. La antigua "sala buena" de la planta baja, que se usaba tres veces al año, pasó a ser el dormitorio principal con un baño adaptado al lado, y la planta de arriba quedó para los nietos en verano. Costó 15.800 €, menos que reformar arriba y poner la silla, y la escalera pasó de amenaza diaria a anécdota.

La lección: a veces adaptar no es hacer accesible toda la casa: es mudar la vida a la parte de la casa que puede ser segura del todo. Es una conversación delicada, pero bien llevada la agradecen. Esta la propuso, por cierto, la propia señora: "yo lo que quiero es no pensar en la escalera".

Los cuatro escalones del portal

Una mujer de ochenta y seis años en un primero del Eixample, con la casa por dentro razonablemente bien y una frontera infranqueable: cuatro escalones en el portal. Llevaba meses saliendo solo cuando podía acompañarla alguien. Aquí nuestra obra fue lo de menos —una rampa con pendiente normativa y doble pasamanos, 5.200 € para la comunidad—; lo decisivo fue el camino previo: el administrador encauzó la solicitud por la vía reforzada que la ley da a los mayores de setenta, la junta la aprobó tras alguna resistencia, y una línea de ayudas a la supresión de barreras vigente entonces rebajó la factura.

La lección: cuando la trampa está en el portal, el orden es administrador → ley → ayudas → obra. Pedir primero el presupuesto de la rampa es empezar la casa por el tejado.

Las tres preguntas que me hacen siempre al final de la visita

"¿Y esto no es muy pronto?" — Cuándo hacer las obras

Nunca me han dicho "hicimos las obras demasiado pronto". Me han dicho muchas veces "tendríamos que haberlas hecho antes". La adaptación hecha a tiempo se decide con calma, con la persona eligiendo —el color, la mampara, qué alfombra se queda—, con las ayudas pedidas en plazo y sin un alta hospitalaria marcando el calendario. La hecha tarde es la del primer caso de arriba: corriendo, sin ayudas y con la persona en el hospital mientras le cambian la casa. Y hay una tercera vía, que es mi favorita: la reforma de baño que se hace a los sesenta y cinco "porque tocaba" y que ya incorpora todo lo de este artículo sin llamarlo adaptación. Esa persona nunca tendrá que hacer esta obra deprisa.

"¿No sería mejor ponerle la teleasistencia y ya está?" — La tecnología

La teleasistencia, los detectores de caída y compañía son complementos estupendos y sustitutos pésimos. Ningún botón evita la caída en la bañera: la detecta cuando ya ha pasado y avisa para que la ayuda llegue antes. El orden racional del dinero es primero la casa sin trampas —baño y camino nocturno—, después la tecnología que vigila. Cuando hay que elegir, la obra gana siempre, porque la mejor emergencia es la que no ocurre.

"¿Y si dice que no?" — La negativa

Es la pregunta más humana y os contesto con lo aprendido en muchos salones: casi nunca es un no a las obras; es un no a lo que cree que las obras significan. Tres cosas funcionan. Enseñar fotos de adaptaciones actuales, porque desmontan la imagen de hospital mejor que cualquier discurso. Empezar por una sola cosa pequeña y de éxito rápido —las balizas, la grifería termostática— y dejar que la confianza abra las puertas siguientes, como la señora de Santa Catalina. Y la tercera, la más importante: que decida ella. Que elija el plato, que vete la alfombra que se queda, que la obra sea suya. Nosotros ponemos los ladrillos; la casa tiene que seguir siendo de quien la vive. Cuando eso se respeta, el "no" casi siempre acaba siendo un "así, sí".

¿Estáis pensando en adaptar una casa en Mallorca?

Venimos a verla sin coste y sin compromiso, con la persona y con la familia. Miramos la casa con el mapa de las trampas de verdad, os decimos qué haría yo primero y qué puede esperar, y os preparamos el presupuesto con el desglose que piden las convocatorias de ayudas.

Pedir la visita técnica gratuita →

Ver también: Reformas de baños en Palma → · Reformas de viviendas en Mallorca →

Preguntas frecuentes sobre adaptar la vivienda de una persona mayor

¿Cuál es la obra más importante para adaptar la vivienda de una persona mayor?

El baño, y dentro del baño, quitar la bañera: la mayoría de las caídas graves en casa ocurren ahí, y muchas en el gesto de pasar la pierna por el borde sobre mojado. La ducha a ras de suelo con plato antideslizante y barras bien ancladas cuesta entre 3.500 € y 6.500 € y se hace en dos a cuatro días.

¿Cuánto cuesta adaptar un baño en Mallorca?

El cambio de bañera por ducha, entre 3.500 € y 6.500 €. El baño adaptado completo (inodoro confort, suelo antideslizante, puerta corredera o hacia fuera), entre 6.000 € y 12.000 €. Precios orientativos, antes de aplicar las ayudas que puedan corresponder.

¿Qué ayudas hay en Baleares para estas obras?

Tres puertas combinables: la dependencia (servicios sociales del municipio e IMAS en Mallorca), las convocatorias de accesibilidad y rehabilitación del IBAVI y de algunos ayuntamientos, y el tratamiento fiscal favorable cuando hay discapacidad reconocida. Las condiciones cambian por convocatoria: verificar siempre lo vigente antes de empezar, y pedir las ayudas antes de iniciar la obra.

¿En qué orden hay que hacer las obras?

Por orden de riesgo: primero el baño, segundo el camino de cada noche (escalones, umbrales, alfombras, luz automática, pasamanos), tercero cocina y dormitorio según los hábitos de la persona, y por último los accesos del edificio, que cuando son elementos comunes se tramitan a través de la comunidad con el amparo reforzado que la ley da a mayores y personas con discapacidad.

¿Se puede adaptar la casa sin que parezca un hospital?

Es que hoy lo raro es que lo parezca: duchas a ras de suelo que son tendencia en cualquier reforma, barras que pasan por toalleros de diseño, suelos antideslizantes indistinguibles de cualquier porcelánico y balizas LED discretas. La imagen clínica de la adaptación tiene veinte años, y desmontarla importa: es el primer motivo de rechazo de estas obras.

¿Qué es el grado de dependencia y cómo se pide en Mallorca?

Es el reconocimiento oficial de que la persona necesita ayuda para las actividades básicas diarias (Ley 39/2006). Se solicita en los servicios sociales del municipio; en Mallorca la valoración la hace el IMAS con visita al domicilio. El grado reconocido abre el catálogo de prestaciones del sistema. El trámite lleva tiempo: cuanto antes se empiece, mejor.


Infografía sobre como adaptar la vivienda para una persona mayor en Mallorca: obras y ayudas

Fuentes y referencias

  • Ley 39/2006, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia. Marco estatal del sistema, grados y catálogo de prestaciones. BOE. boe.es
  • IMAS — Institut Mallorquí d'Afers Socials. Valoración y gestión de la dependencia en Mallorca. imasmallorca.net
  • IBAVI — Institut Balear de l'Habitatge. Convocatorias de ayudas a la rehabilitación y la accesibilidad de viviendas en Baleares. ibavi.caib.es
  • Código Técnico de la Edificación — DB SUA (Seguridad de Utilización y Accesibilidad). Resbaladicidad de suelos, itinerarios accesibles y elementos de apoyo. codigotecnico.org
Juan Matamala
Gerente de Vist i Fet Serveis

Juan Matamala

Soy gerente de Vist i Fet Serveis. Llevo más de 20 años dirigiendo reformas en Palma y en toda Mallorca con equipos propios y un control riguroso de plazos, costes y calidad. Trabajo en viviendas, comunidades y locales, y me especializo en impermeabilizaciones, trabajos verticales y acabados duraderos. En el blog comparto criterios prácticos y soluciones reales para que cada obra salga bien a la primera y evites sobrecostes.